Resucitó

Estamos celebrando la resurrección del Señor y la Iglesia nos invita continuamente a la alegría por medio de la Liturgia. La resurrección de Cristo es el acontecimiento central del cristianismo. Jesús aducía su resurrección como la prueba, como el signo de su Divinidad cuando decía: “destruid este Templo y en tres días lo reedificaré”, refiriéndose a su propio cuerpo.

Y en otra ocasión decía: “esta generación pide un signo y no se le dará otro que el de Jonás; así como Jonás estuvo en el vientre de la ballena, así el Hijo del hombre estará tres días en el vientre de la tierra pero al tercer día resucitará”. Y San Pablo en la carta a los Corintios 15 pone la resurrección de Cristo como fundamento de nuestra fe, de nuestra esperanza, de nuestra resurrección y fundamento de su propia predicación.

“Este es el día en que actuó el Señor, aleluya, aleluya” repetimos en el salmo responsorial de la misa del domingo de Pascua. Si, este es el día por excelencia, el día que ha hecho el Señor. Es un día nuevo en el que se inaugura una humanidad nueva, un mundo nuevo. Es el primer día de la nueva creación. En ese día, de alguna manera resucitamos todos con Cristo ya que en el día del bautismo fuimos incorporados al mismo Cristo.

Este es el día de la Pascua, que significa paso de la muerte a la vida, de las tinieblas a la luz, de la esclavitud a la libertad, del pecado a la gracia, de la tristeza a la alegría, del desaliento a la esperanza, de la rutina y la mediocridad a la generosidad y a la entrega, del egoísmo al Amor.

Todos nosotros debemos celebrar la Pascua en nuestra vida, en nuestro corazón, este año y no solamente tocando las campanas de la Giralda. Mira a ver en qué concretamente tienes que morir, ya que tienes que resucitar en la Pascua.

Pero ante el acontecimiento de la resurrección de Cristo, no todos los discípulos tuvieron las mismas actitudes. Los dos que marchan camino de Emaus van tristes, desorientados y desesperanzados a pesar de que, como ellos mismos reconocen, han venido unas mujeres diciendo que el sepulcro estaba vacío.

Jesús resucitado les da alcance pero ellos no le reconocen hasta partir el pan, momento en el que se les abrieron los ojos y levantándose marcharon corriendo con alegría a Jerusalén para dar la buena noticia de la resurrección a sus compañeros. La desorientación les venía principalmente porque ellos no entendían que el triunfo de Jesús vendría por el camino de la muerte sino de otra manera. Esto mismo es lo que nos pasa a nosotros, a ti y a mi con mucha frecuencia.

Hoy también hay muchos cristianos que habiendo oído que Cristo resucitó, sin embargo en su vida la noticia no tiene ninguna influencia. Siguen caminando por la vida tristes y desorientados y sin esperanza. En la práctica, como si todo hubiese terminado con la muerte, como si Cristo no hubiese resucitado.

En cambio otros discípulos como María Magdalena tienen un verdadero encuentro con el Resucitado y marchan con alegría, corriendo para comunicar la noticia a los otros discípulos: “con una alegría inmensa fueron corriendo a dar la Buena Noticia a los discípulos”.

¿Entre qué discípulos nos encontramos tú y yo? ¿Entre los primeros o los segundos? ¿Qué esta significando la resurrección de Cristo para ti? Para resucitar a la vida de Dios hay que morir al pecado, para resucitar a una vida de generosidad y alegría hay que morir a la mediocridad y a la tristeza, para resucitar al Amor hay que morir al egoísmo.

Celebremos con gozo y con alegría la resurrección de Cristo y nuestra participación en su Resurrección.

FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN

Seguiremos reflexionando.

Con el cariño de

PUBLIO ESCUDERO

Manuel Sanchez

Nacimiento 27 marzo 1969 Sacerdote 18 septiembre 1994 Párroco de Nuestra Señora de los Angeles y Santa Angela de la Cruz 7 septiembre 2014

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