DNI

Carnét de identidad

Hoy día es imprescindible para cualquier trabajo. Es peligroso y multable si no lo llevas encima y muy a mano. Para cualquier negocio, trato, accidente, lo tienes que llevar.

Es más, si no te identificas y firmas (conocida y reconocida en los bancos) te será imposible moverte: comprar, vender, adquirir, dar , regalar o recibir…

Tu firma es necesaria como verificación de tu personalidad  jurídica y ciudadana. Fecha de nacimiento, renovación al día. Cuando mueras, TE RETIRARÁN EL CARNET : pasas a otra vida, ya no controlable aquí abajo. Ya eres ciudadano de otra galaxia.

Tú, ¿de quién eres? ¿A qué autonomía perteneces? ¿Quiénes son tus padres? ¿Está al día o ha caducado?

El documento de identidad, también conocido como Cédula de Identidad (CI), Cédula de Ciudadanía (CC), Tarjeta de Identidad (TI), Registro Civil (RC), Cédula de Extranjería(CE), Carné de Identidad (CI), Documento Nacional de Identidad (DNI), Documento Único de Identidad (DUI), identificación oficial o simplemente identificación (ID), dependiendo de las denominaciones utilizadas en cada país, es un documento público que contiene datos de identificación personal, emitido por un empleado público con autoridad competente para permitir la identificación personal e inequívoca de los ciudadanos; este documento le permite al ciudadano identificarse en todos los escenarios o ámbitos de relacionamiento dentro de la sociedad.

Ahí quiero llegar: A tu identificación cristiana…

¿Superarías un examen serio sobre la Biblia? O, al menos, del Nuevo Testamento? O, al menos, de los cuatro evangelios?

Pero, sobre todo, tu comportamiento…

¿ En quién crees? = confías, obedeces, escuchas?  ¿A qué reino perteneces?

¿Cómo andas de ,

Paz, amor, justicia, libertad, verdad?

¿Qué postura tomas ante la violencia, el egoísmo, la corrupción, la opresión y la mentira?

Entonces, estás perfectamente localizado. Con más o menos calificaciones, pero registrado como cristiano.

Pero, nunca lo olvides; aunque tengas una identificación confusa o débil, Dios te sigue queriendo…

Leonardo Molina S.J.

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