Javi Ballesteros

El pasado 28 de enero partía para la casa del Padre uno de nuestros más queridos Scouts: Javi Ballesteros. Era un joven excepcional que luchó por el grupo Scout de nuestro barrio de una manera intensa, destacaba por todos sus valores, en la foto de portada de la página podéis verlo, también ahí destaca, es el más alto. Su compañía, su palabra, su presencia eran un constante aliento tanto en el grupo de Sevilla Este como en la Escuela de Formación Scouts.

Damos gracias a Dios por su vida. En su funeral, llorado por todos, se le despidió colocando la bandera del grupo Scout sobre su ataud y rezando la oración Scout.

Reproducimos la carta que a modo de homilía se pronunció en sus exequias.

Querido Javier:

 ¡Qué pronto te has ido! ¡Qué solos nos dejas! ¡Aún no te has ido y ya te echamos de menos!

Sin una sola palabra de reproche, sin una queja, sin un mal gesto…

 

Así te has ido, así te has dormido, así has llegado al cielo, como siempre has sido: amable, generoso, simpático, servicial, discreto… hasta el último día siendo como eras.

 

Pero además te has ido con las manos llenas para presentarlas ante el Padre eterno. Tus manos van llenas de flores de lis, hace unos días que llevas perfumando el cielo con el aroma de los scouts. Has llegado con las manos llenas.

 

Manos llenas de horas dedicadas desde muy jovencito a servir en los scouts, a trabajar en beneficio de los niños y jóvenes. Y por eso tantos están aquí, porque hiciste mucho y lo hiciste con cariño, con amor. En estos días estoy seguro que estás hablando con Dios de ese amor derrochado, y que no lo olvides, no desaparecerá nunca. El amor es eterno.

 

Manos llenas de favores que hacías sin dudar un instante, con esa amabilidad y esa sonrisa que siempre te han acompañado…”No hay problema, no te preocupes”, eran tus palabras siempre que se recurría a ti, si lo que se te pedía estaba en tus manos.

 

Manos llenas de desvelos, de cariños, de amor incondicional como hijo, como hermano, como scout… y eso es ser cristiano, porque el Espíritu del Evangelio lo impregnaba todo.

 

Manos llenas de preocupación y de interés porque tu grupo scout fuera el mejor… y lo has conseguido.

 

Has partido con la manos llenas a la casa del Padre… manos llenas de amor hacia tus padres Carlos y Lola, manos llenas de compresión y cariño con tus hermanos Alvaro e Isa.

 

Y ahora que has llegado a la presencia del Padre habrás podido extender los brazos, habrás mostrado tus talentos multiplicados por mil y habrás podido decirle al Padre eterno, mirándolo a los  ojos como solo pueden mirar los hijos buenos: “Aquí estoy Señor”. Y le habrás preguntado al Padre bueno con esa mirada cómplice y sincera que porqué tan pronto, que aún tenías muchos proyectos y trabajos, que dejas mucho dolor con tu partida… pero para esto no tenemos respuesta, solo esperanza en que cuando nos encontremos contigo podremos comprender esta partida que es tan imposible comprender. Solo podemos llorarla.

 

Y Dios te habrá preguntado por tus padres y por tus hermanos, y por tus amigos y por tu grupo scout y estoy seguro que habrás dicho “muuuuuy bien”. Ahora comienza para ti un nuevo trabajo, una nueva tarea, porque para todos los que tienes delante no va a ser fácil seguir viviendo sin ti. Esa forma de besar y abrazar, ese cariño casi pegajoso que constantemente mostrabas tendrás que buscar la forma de hacérnoslo sentir desde el cielo.

 

Querido Javi, tú siempre tenías un plan para todo, ahora necesitamos de tu genialidad para ayudarnos a seguir caminando. Siempre tenías buenas palabras para cada momento, ahora es el momento de ayudarnos a que se curen las heridas.

Esta mañana le preguntaba a Isa si tenía novia, lo cierto es que nadie me ha dicho si la tenías o no, pero todos me han dicho que había un amor en tu vida, un amor grande y profundo: el grupo scout de los piraos, solo tengo que recriminarte el nombre tan bonito y profundo que le has dejado.

 

Querido Javi, las aguas están muy revueltas por aquí, tenemos el corazón roto y la fe en tensión porque hubiéramos querido otra respuesta de Dios, y que hubieras seguido con nosotros muchos más años. Necesitamos un plan para volver a la normalidad. Hoy pensaremos en tu sonrisa para poder curar el dolor.

 

Querido Javi, te aseguro que no ha sido fácil preparar esta carta. He pasado de rezar por ti a hacerlo por tu familia. Cuando hay que afrontar la muerte experimento la sensación  de que sería más oportuno dejarnos envolver por el silencio, evocar tantos recuerdos como de pronto se agolpan en la memoria y orar…

 

 Pero también es un momento muy oportuno, querido Javi, para confesar nuestra fe en la resurrección. Confesarla con esperanza y hasta con gozo interior. Confesarla sin otro fin que el de agradecer a Dios el don de la fe que, a través de nuestros padres y de la comunidad cristiana, El nos trasmitió.

 

Querido Javi, la gente espera que les explique porqué ha sucedido tu muerte, porque Dios no te ha salvado, porqué te has tenido que morir… y no tengo explicaciones para ello. Solo tengo lágrimas y esperanza en Cristo resucitado, y para algunos no es suficiente. Por eso te necesitamos ahora… para que cuides de nuestra fe.

 

Soy un hombre de una fe profunda, estoy cierto en que Cristo ha resucitado y con su resurrección ha cambiado la historia de la humanidad. Sé que mi Redentor vive y que al final de los tiempos lo veré. Durante mi vida he visto numerosas pruebas de la existencia de Dios y de su mano amorosa que, puesta sobre mi hombro, sigue guiando mis pasos hacia él.

 

Pero esta fe no impide que te echemos de menos, así será siempre, por el resto de nuestra vida, especialmente para tus padres.

 

Querido Javi, siempre listo, siempre listo para hacer lo mejor. Cuida de nosotros. Intercede ahora por los que quedamos aquí hasta que nos encontremos contigo en el seno del Padre y vivamos ese día sin ocaso en el que ya no habrá dolor, ni tristeza, en el que todo será alegría y júbilo para siempre.

 

 

MUCHAS GRACIAS POR TU VIDA Javi, te queremos.

Manuel Sanchez

Nacimiento 27 marzo 1969 Sacerdote 18 septiembre 1994 Párroco de Nuestra Señora de los Angeles y Santa Angela de la Cruz 7 septiembre 2014

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