Cuando Francisco pide que se ayude a los refugiados, está hablando de familias como éstas.

Refugiados buscan asilo en Europa: “No hay palabras para describir lo que estamos pasando”.
Estamos en Hungría, donde al menos cientos de refugiados siguen llegando día tras día. La mayoría están escapando de guerras en Siria, Afganistán, Irak y Pakistán.
Quieren llegar a Alemania o a Austria, donde han prometido acogerles. Pero los trenes

han sido bloqueados en Budapest y no pueden partir.
MOHAMMAD. Refugiado sirio: “Mi familia y los niños no tienen dinero para comer. Ni siquiera tenemos agua o leche. No hay palabras para describir lo que estamos viviendo. Dime, ¿qué significa ser refugiado? ¿Uno que debe estar bajo tierra, o sentado en la calle? ¿Es esto un refugiado?”
Por si fuera poco, no saben si conseguirán llegar a un país que les dé asilo. Y es que aunque un país acepte recibir refugiados, los países vecinos pueden cerrar sus fronteras para impedir que pasen.
BABAR BALOCH. ACNUR Hungría: “Tiene que haber un modo para que los países europeos acojan refugiados en igualdad de condiciones. No puede ser que un país tenga que afrontar él solo la cuestión de los refugiados”.
También a lo largo del Mediterráneo, crece la desesperación. Este barco noruego rescató a 781 migrantes. De esa expedición encontraron también cuatro cadáveres. Ahora van todos rumbo a Italia. Joy es una refugiada de Nigeria. Dice que no sabía los peligros que iba a afrontar, pero que prefiere lo desconocido a la situación que ha vivido en su casa.
JOY: “No sé ni a dónde voy, ni de dónde vengo”.
A pesar de todo, se considera afortunada. Es una de las que han sobrevivido a las guerras en su país, y a un terrible viaje por tierra y por mar. Un viaje que todavía no ha acabado. Y que incluye el desafío de empezar de cero en un lugar extranjero.

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